Hoy saliendo de mi casa muy temprano
por no mirar mejor donde pisaba,
pisé un excremento que un perro distraído
que con el beneplácito del dueño en la acera cagaba.
El dueño del canino se enfadó
cuando le dije que limpiara aquello,
y me contestó muy dignamente:
abra usted bien los ojos, y mire para el suelo.
Nada se puede hacer contra quien no te entiende
por mucho que discutas y te irrites,
y seguirá cagando el perro en el asfalto
sin que el dueño lo quite.
¡Qué importante es un perro aunque se cague
y que poco valor tenemos las personas,
cuando nos enfrentamos a casos como éste
y el dueño no te dice ni: perdona!.
Así los perros campa por los parques
ensuciando mojando la pradera,
que el dueño con desdén contempla a veces
y, se hace el distraído, como el que no se entera.